israel

Recientemente asistí a una charla de un comandante del ejercito israelí, Koby Abekasis, quien ahora es también guía de viajes para empresarios que desean conocer el milagro empresarial que se esta produciendo en Israel.

La plática se impartió en Board Media cuya propuesta de valor es elevar la calidad de vida de los directores generales. Con sus actividades buscan ayudar a los empresarios mexicanos a pensar en grande y uno de los medios que utilizan es ir a otros países y conocer su forma de trabajar. Board Media inicio con viajes a Silicon Valley en California y después se pensaba visitar China pero por alguna razón su director, Armando Domínguez, decidió que era más conveniente ir a Israel en 2013; y ahora, después de los resultados del primer viaje, decidieron que en 2014 se repitiera el trayecto a ese destino enigmático.

Pero, ¿qué es lo que hay en este pequeño país en medio del desierto que atrae a la comunidad empresarial mexicana y seguramente la atención de muchas otras?

En Israel está sucediendo un milagro económico. Los autores de The Startup Nation lo entienden como una historia: “No sólo de talento sino de tenacidad, de insaciable cuestionamiento de la autoridad, de informalidad decidida, combinada con una actitud única hacia el fracaso, el trabajo en equipo, la misión, el riesgo y la creatividad transdisciplinaria”.

Me llama mucho la atención el hecho de que en Israel hay un insaciable cuestionamiento de la autoridad, se pregunta, se inconforma, se discute. A eso le llaman en Yiddish chuztpah

En México hay una cultura de sumisión y los que se someten obtienen beneficios cuando se convierten en cómplices de los líderes. Incluso consiguen prebendas amigos situados en puestos para los que no están preparados y para el grueso de la población que puede ser salpicada, hay motivos suficientes para aplaudir cualquier cosa por más estúpida que sea. Los acarreados por una torta, una camiseta o una despensa son el ejemplo.

El Chuztpah puede parecer algo sin importancia, pero si analizamos el impacto sumado de su presencia o ausencia en todos los actos cotidianos de la relación de la sociedad civil con el gobierno o con los poderosos, entenderemos que tiene una relevancia enorme.

La falta de cuestionamiento, la complicidad, la sumisión es la otra cara de la moneda de la corrupción. Es una terrible circunstancia que no debemos tolerar.

Los autores de The Startup nation señalan que junto con la Chuztpah otro factor que refuerza la cultura tan especial en Israel es el servicio militar obligatorio. Esto también lo señaló el comandante Koby Abekasis. Nos ejemplifico: si tienes 22 años y diriges un pelotón que enfrenta al enemigo y tienes que mandar a uno de tus amigos a investigar una situación, puedes estar mandándolo a la muerte. Esto hace que la gente joven madure y se tome en serio desde temprana edad. El joven cree en sí mismo y la sociedad cree en los jóvenes.

Como startups tenemos que ser inconformes, exigentes, y no someternos mansamente a lo que la autoridad y los poderosos decidan. Tenemos que valorar nuestros desarrollos y nuestras aportaciones y si no encontramos tierra fértil en el lugar en el que nos encontramos, debemos llevar nuestras propuestas a donde sean valoradas. Ya vimos en el pasado la fuga de cerebros a Estados Unidos; si no actúan las autoridades veremos la fuga de emprendedores.

Las autoridades de las diferentes secretarias relacionadas con el desarrollo económico tienen que entender que su función de distribuir recursos para apoyar a los mejores proyectos representa su misión y que no está entregando sus recursos propios, ni están haciendo un favor apoyando a un emprendedor. Deben mejorar la eficiencia con la que lo hacen. Es lamentable ver que los funcionarios tienen pavor de ser observados por los que los fiscalizan, y se preocupan más por los controles administrativos que por los impactos.

Otra característica de los israelitas es su relación con el fracaso. Es materialmente imposible que todo lo que hagamos salga bien. Los que hemos emprendido desde hace años sabemos que si uno de cada tres intentos es exitoso, estamos  bien. Tenemos que aprender a fracasar y tomar las experiencias y el siguiente emprendimiento tendremos más probabilidades de éxito.

Realmente los emprendedores podemos aprender mucho de Israel, así como nuestras gobernantes deberían con humildad recibir algunas lecciones.

Por: Mauricio Rodríguez Martínez, Director, Co+ Coworking

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