Cada mañana es una oportunidad de volver a empezar aunque por lo general la tentación que nos ofrecen las sábanas siempre es tentadora; quedarse un poco más en cama, y no ir a trabajar. Sin embargo, nunca sabemos qué nos puede esperar día a día.

Ahora bien, ¿por qué levantarse cada mañana? ¿por qué volver a empezar? Decía Arthur Shopenhauer algo así como que las razones son motivos expresados desde el interior; entonces reflexionemos: ¿qué razón es la que nos motiva desde el interior cada día?

Y es así como les invito a reflexionar sus motivos para levantarse cada mañana, bien podríamos ser como Pinky y Cerebro y desear conquistar al mundo cada día. Todos y cada uno tenemos una razón para volver al trabajo, especialmente cuando no se está enteramente satisfecho con la posición en la que uno se encuentra.

La filosofía de San José María Escrivá de Balaguer expresa la santificación mediante el trabajo; es decir: ofrecerle tu trabajo al Señor cada día para lograr la santificación. Pensando en esa filosofía, me puse a meditar: y yo, ¿a quién le dedicaba mi trabajo? ¿A quién se lo dedican todas las personas que me rodean? ¿Cuál es la razón de aceptar muchas circunstancias cada día en el trabajo?

De mi parte les comparto que me gusta dedicarle mi trabajo a las personas que me rodean; crear resonancia entre mis colegas para generar un impacto positivo dentro de esa sociedad que me rodea; además de contribuir a la economía activa de mi país.

Habrá tantas razones como habitantes en el planeta; pero quizá si cada día recordamos esa razón por la cual empezamos nuestro día, podremos lograr un día más placentero.

Parte de esta filosofía, se comparte en las misiones y visiones de las empresas; por ejemplo, parte de una conocida empresa de confitería era la de proveer momentos felices; al unificar esta misión con nuestras razones de trabajar lograremos una casi perfecta armonía en nuestro ambiente laboral, supongamos que mi razón de trabajar en esa empresa es la de dotar a mi familia de momentos felices mediante los frutos de mi trabajo, y que además la empresa está enfocada en dotar de felicidad a la sociedad, qué mejor armonía lograda.

Así que cada día antes de detestar tu trabajo, ofrécelo; a Dios, a tu familia, a ti mismo, a la sociedad, a quien tu quieras, pero que sea un motivo propiciado desde el interior de tu ser.

@ceciliaeinstein

8 comentarios

  1. Excelente comentario Ceci, me encantó!!  Saludos! 

    1. Gracias por tu comentario; espero nos sigas leyendo.

  2. Simplemente ofrecerlo al Ser Supremo que te llena de energía cada minuto de la vida….mi Cecy…me gusto mucho tu reflexión ….gracias por compartirla….un abrazo!!!

    1. Gracias por los comentarios; espero nos sigas leyendo.

  3. Oh no solo me gustó me superencanto, que padre reflexión, todos los dias debemos dar gracias que tenemos trabajo y si ese trabajo nos es satisfactorio, pues mucho mejor.

    1. Gracias por los comentarios, esperamos que nos sigas leyendo.

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