Durante muchos años Estados Unidos vio a México como su vecino del tercer mundo, la fuente de inmigración ilegal, de drogas, de los sombreros y el tequila. En lo personal me causa cierta satisfacción ver las caras de asombro de los que nos visitan por primera vez y se dan cuenta que no estamos en un desierto lleno de cactus y viajando en burro, sino que se encuentran con ciudades cosmopolitas y que, honestamente, no le piden mucho a sus ciudades norteamericanas.

Pero esta visión tercermundista ha ido cambiando en los últimos tiempos, sobre todo después de la crisis económica del 2009. México ha tenido un creciente poder económico; después de Canadá, México es el segundo mayor importador de productos fabricados en Estados Unidos. Este hecho, las exportaciones, es clave para el crecimiento económico del país vecino.

El vicepresidente para las Américas de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Jodi Bond, comento que “Las exportaciones estadounidenses a México crecieron 51,000 millones de dólares en los últimos dos años y eso es más de lo que ha habido en cualquier otra parte del mundo. México nos está ayudando con el resurgimiento de la manufactura, y empresas en Estados Unidos están creciendo porque la clase media mexicana es cada vez más grande”.

En Mayo pasado en la visita del Presidente Obama, lo que llamo precisamente la atención fue el hecho que sus discursos no se enfocaran precisamente al tema de la seguridad, como se tenía cuando estaba en el poder Felipe Calderón. Esta ocasión la prioridad fue la relación comercial y como detonarla.

Obama manifestó, “Algunos estadounidenses solo ven el México que es representado en los titulares sensacionalistas acerca de la violencia y los cruces migratorios ilegales. Algunos mexicanos pueden pensar que EU le falta el respeto a México, que tratamos de imponernos a la soberanía mexicana. He venido a México porque ya es hora de hacer de lado las viejas mentalidades. Es hora de reconocer las nuevas realidades, incluido el impresionante progreso en el México de hoy”.

De este reconocimiento norteamericano y que ahora el Tío Sam sí nos quiere, se debe de aprovechar la Inversión para promover la innovación y aumentar la competitividad. Se debe también luchar por un equilibrio en el poder que permita un trabajo conjunto para facilitar aún más la comercialización, que impulse a las Mypimes.

Estados Unidos sigue siendo de enorme relevancia para México, no sólo es nuestro primer socio comercial y el primer destino de exportaciones además es el primer proveedor. A pesar de la recesión norteamericana, siguen siendo el mercado de consumo más grande del mundo.

Ahora bien, México también debe de “reconocer las nuevas realidades”. Reconocer que se puede ser competitivo y que se puede tener una diversificación de su oferta exportadora, reconocer que si bien Estados Unidos es nuestro principal destino de las exportaciones, también se tienen otros 11 tratados de libre comercio con 44 países que se tienen que aprovechar. Reconocer sobre todo, que si se quiere un verdadero desarrollo se tienen que mejorar los motores internos.

Caro Navarro

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